El Molibdeno, su Relación con Mejillones

El molibdeno, de signo químico Mo, es un metal color plomizo que se caracteriza por ser muy duro, por lo tanto muy resistente a la corrosión, y presentar uno de los mayores puntos de fusión entre los elementos, lo que lo hace muy resistente a la temperatura. Se le usa preferentemente en las aleaciones para obtener los llamados "aceros especiales" y "superaleaciones", para la fabricación de maquinaria, tuberías, instrumentos quirúrgicos y herramientas, filamentos de ampolletas, pantallas de plasmas, LCD, computadores y celulares, y en la industria del automóvil, aeronáutica, naval y aeroespacial. También en la extracción petrolera, cuyos dispositivos de perforación tienen que ser cada vez más resistentes por la necesidad de ir siempre a mayores profundidades en busca de esas materias que comienzan a escasear en el mundo. El sulfuro de molibdeno (MoS2) es un buen lubricante por sí mismo y brinda propiedades de tolerancia a presiones extremas al reaccionar con los metales, de manera que se forma una capa cristalina en la superficie de éstos, gracias a lo cual el contacto metal metal, destructivo a largo plazo, se reduce al mínimo.

    La historia del molibdeno no es de muy larga data. Fue descubierto a fines del siglo XVIII, bautizándosele con ese nombre, proveniente del griego "molybdos", que quiere decir "como el plomo", puesto que al principio tendió a confundírsele con ese elemento. A mediados del siglo XIX comienza a ser utilizado como aleante, lo cual experimenta una verdadera explosión con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, cuando, a raíz de la escasez del tungsteno, se le emplea  para dar mayor consistencia al acero de las armas y cañones. De allí para adelante, y en razón del gran desarrollo industrial, el molibdeno comienza a obtener elevada estimación en el mercado mundial, especialmente en Estados Unidos, Europa, Japón, y últimamente en China y Corea, economías todas consideradas "el motor del mundo"; hasta sobrepasar su precio histórico de 5 dólares la libra para alcanzar, en 2007, el precio record de 34 dólares la libra.

    Sin embargo, la desaceleración económica experimentada desde fines del año pasado por las principales naciones industriales ha determinado que dicho gran precio haya ido cayendo sistemáticamente hasta el piso de US$9,16 la libra. En ello ha tenido también gran incidencia la política económica implementada por China, consistente en aplicar sobretasas arancelarias a la importación del elemento, y cuotas de producción a la minería propia del mismo. De todas maneras, la posterior apertura de China en este sentido ha permitido que el precio del metal logre escalar nuevamente hasta alcanzar los US$11 la libra, con una cotización proyectada de US$14 la libra para fines de 2009. Con ese precio, y  en la promisión de las grandes ganancias anteriores a la crisis, la minería chilena del molibdeno está apostando a nuevas y grandes inversiones en el rubro, a lo cual no es ajeno nuestro Mejillones, como se explicará más adelante.

    El molibdeno se obtiene de minas primarias de mineral de molibdenita, y de la industria procesadora del cobre, como subproducto; en la proporción de 43%, minas primarias, - 57%, subproducto del Cu, aproximadamante. En la actualidad los principales productores mundiales son China, Estados Unidos y Chile (en ese orden) los cuales abarcan el 80% de la producción mundial. También figuran en la lista, como productores menores, Perú, Canadá y México.

    En Chile producen molibdeno principalmente Codelco, en todas sus divisiones, Norte, El Salvador, Andina y El Teniente; Andes Sur (ex Diputada de Las Condes), de la británica-sudafricana Angloamerican (también dueña de Mantos Blancos); Antofagasta Minerals, del grupo Luksic, con su planta Los Pelambres, en la 4ª Región (que desafortunadamente está haciendo mala noticia en estos días con su incidente de contaminación); la Fundición Altonorte, ex Falconbridge y actualmente de propiedad de la suiza Xstrata, ubicada a 25 kilómetros al SE de Antofagasta; Minera Collahuasi, en Tarapacá, de propiedad de la Anglo, Xtrata y la japonesa Mitsui.

    Aún así, una de las empresas más importantes hoy es Molymet (Molibdeno y Metales S.A.) de las familias Matte, Gianoli y Mustakis, la cual fue fundada en 1975, con la apertura de una planta procesadora en Nos, comuna de San Bernardo, y que en la actualidad ha extendido sus instalaciones a México, Alemania  y Bélgica (y con planes de instalarse en Mongolia, más al norte de China) convirtiéndose así en la primera firma mundial procesadora de molibdeno. Lo importante es que Molymet está construyendo en Mejillones una nueva planta, Molynor, a un costado del complejo portuario. Las obras fueron comenzadas en mayo de 2008 y tienen fecha de término para el primer trimestre de 2010, con una inversión total de US$124 millones. No obstante, la empresa ya anunció que invertirá otros US$104 millones en la ampliación de estas obras, con la instalación de un segundo horno  de tostación de concentrado de molibdeno, de similares características al ya aprobado, lo que ofrecerá nuevos puestos de trabajo por sobre los 100 presupuestados para la fase inicial. La Declaración de Impacto Ambiental para esta segunda etapa estaría ya presentada a las autoridades  pertinentes de la Segunda Región.

    Por su lado, se tiene la noticia de que también Codelco maneja planes de instalación de otra planta de recuperación de molibdeno en Mejillones, para lo cual ha presentado el correspondiente Estudio de Impacto Ambiental. Este proyecto se denomina "Tratamiento Corporativo de Concentrado de Molibdeno" y su objetivo principal es "aumentar el valor de la corporación a través de la incorporación de valor agregado a los concentrados de molibdeno de grado comercial producidos en las diferentes Divisiones de Codelco, a través de su procesamiento, con recuperación de cobre vía cementación y ácido sulfúrico, de manera que esta refinación quede en manos del país". La planta, con capacidad de producción de 26.000 toneladas anuales por lixiviación (flotación del metal por aplicación soluble de agua y ácido sulfúrico) y por tostación (calentamiento del material a más de 1000 grados C. para obtener el metal por condensación mientras los demás se avaporan o son arrastarados), daría trabajo a más de 500 personas en su etapa de construcción, y a 160 en su etapa de operación, 100 en forma directa y 60 indirecta.

    Sólo queda pendiente el pronunciamiento de las autoridades de la Corema en relación al medio biótico puesto que el área es potencial sitio de nidificación de la especie Sterna lorata (gaviotín chico o chirrío), en peligro de extinción.

    A la fecha no se tiene claro si los planes de Codelco en Mejillones continúan, han sido congelados o simplemente desechados. Pero, de acuerdo a declaraciones de amigos residentes en Mejillones, lo importante para la comuna es que la empresa se relacione con ella de una manera más asertiva, empática e inclusiva; que en lo posible contrate mano de obra local, y que en general sus trabajadores, técnicos e ingenieros adquieran o construyan viviendas en el sector, participen de su comercio e interactúen más visiblemente con la población, confraternizando y entrando a formar parte, ya sea activa o pasivamente, de su rica red de instituciones sociales; en una palabra, compenetrándose con la localidad.

    Sólo así la comunidad de Mejillones podrá ver en la empresa una entidad productiva de plena identificación. Y no como una entidad ajena, que acude, excava, contamina y pasa siempre de largo, sin permanecer ni dejar mayor valor agregado en la sede matriz.

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vilma
vilma dijo: (16/02/2010 a las 17:45)

ahita

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